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el comer

 

Prologo

Al inicio del estudio y elaboración de esta Memoria de título, aparecía como evidente la posibilidad que tiene el color de: Proponer un orden.

Por definición cromática, de acuerdo con un código preestablecido se señala la aparición de tal o cual elemento y parte del trabajo y la forma asidua en que aparece.

Hacer surgir remembranzas que cada uno se hace sobre determinados conceptos; por ejemplo: ¿Qué color tiene el continente africano? ¿Ó América? Etc.

Pero el color siempre se cobra su cuenta. ¿Es posible proponer un código, desligado cromáticamente, de las ordenaciones nacidas de las cualidades de la luz? Al considerar un tono, ¿Es posible desligarse de ordenarlo por complementarios, por contraste, por graduaciones al negro o al blanco? Etc.

Grave decisión, esta del gráfico, pues en el momento de la decisión esta la condición del número. Tantos tonos distintos y no más.

En este trabajo el número es cuatro para cada imagen. El color negro que tiene como misión delinear, seguir graficando, es decir; escribiendo; describiendo en signos lo que se quiere decir.

Pero el color cobra su cuenta, y su presencia engruesa la línea, hasta desligarse de ella e incorporarla en la extensión, campo cromático que abren los demás tonos. Esta operación, abre el campo para que el blanco del soporte se convierta en superficie coloreada y por lo tanto extensa. ¿Podrá esta extensión contener y proponer un espacio diverso y fluído a la vez?

No se puede pretender dar respuestas definitivas a éstas preguntas; pero este trabajo propone adentrarse, en cierta medida, en este mundo que abre el color en el campo de los irreductibles de la gráfica; la aparición simultánea, en la extensión del color y lo idéntico.

Francisco Méndez, Profesor Guía

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